Dolor e impotencia: las vivencias de un bombero voluntario que combatió incendios en Corrientes
Es bombero voluntario y formó parte de la primera delegación del Chaco que viajó a la vecina provincia. El miércoles, sus compañeros docentes del Colegio San Roque le brindaron un emotivo reconocimiento. "Este aplauso lo tomo y lo reparto entre quienes hoy son bomberos", dijo.
Gabriel Aucartiene 28 años y hace 10 que es bombero voluntario. Una semana atrás, este mismo día, partía desde Resistencia rumbo a Corrientes, con sus compañeros del cuartel de Bomberos Voluntarios Zona Sur y otras dotaciones. Con la misma energía con la que cuenta aquella experiencia, totalmente desgarradora por los daños que generan los incendios en la vecina provincia, se alegra y reconforta por los aplausos y el reconocimiento recibidos el miércoles por la mañana en el Colegio San Roque, donde es profesor de Educación Física y auxiliar de la Secretaría.

Allí, sus compañeros docentes y alumnos le brindaron una ovación. Tan merecida por él como por todos los voluntarios que entregan su tiempo y arriesgan su vida para aliviar en parte la catástrofe que se cierne sobre el territorio correntino.
"Hace diez años que soy bombero voluntario. Me gusta y me apasiona. Lo hago por propia vocación, nunca busqué sacar un mérito de esto", contó ayer a NORTE, el joven que además es voluntario de la Cruz Roja Argentina en la Filial de Resistencia, guardavidas y que se ocupa de un comercio familiar junto a su hermano, todos los días por las tardes. "El servicio es algo que me apasiona; el ayudar al otro", definió.

En medio de esas sensaciones luego de recibir el reconocimiento, Gabriel dejó claro algo que también refleja su solidaridad: "Este aplauso no lo hago propio. Lo tomo y lo reparto a todos aquellos que hoy son bomberos voluntarios y de la Policía, y a quienes quieren sumarse. No es solamente por mí y para mí. Es para todos mis compañeros, los que fueron y los que se quedaron".
Además, valoró la colaboración de la gente: "Por donde íbamos, en ruta o en ciudad, paraban para aplaudirnos, abrazarnos y darnos su apoyo. Nos dimos cuenta que no estábamos solos frente a esto, que es una catástrofe. En todos los cuarteles donde estuvimos nos recibieron, nos cocinaban a la hora que necesitábamos comer, porque a las 4.30 salíamos a combatir incendios".



Dolor, angustia, impotencia
"Me genera dolor, angustia e impotencia", graficó Gabriel al reflejar el impacto de la catástrofe ambiental que afecta a Corrientes.
"No me pongo a mirar por qué sucede ni cómo sucede, sino lo que se pierde, la fauna y la flora que tenemos y que nos da vida. Hoy ves cómo todos los animales se escapan o se mueren. Ves animales que pensás que son peligrosos, pero que se acercan a pedir ayuda de la forma que saben. A mí me rompe el corazón ver las pérdidas y el daño, porque uno lo dimensiona cuando lo ve", relató.

Su historia y el viaje a Corrientes
Cuando tenía 17 años y todavía estaba en quinto año, Gabriel ingresó al Destacamento 1 Resistencia, que pertenecía al cuartel de bomberos voluntarios de Barranqueras. Fue en 2015 cuando abrió y comenzó a funcionar el cuartel de Bomberos Zona Sur, donde actualmente presta funciones.

El joven integró la primera delegación de la provincia que partió a combatir incendios en Corrientes. "El viernes a las 14 nos confirman que podemos viajar a trabajar. A las 16 nos encontramos en la YPF que está en la rotonda del puente Chaco-Corrientes. Éramos cuatro personas de mi cuartel y salimos junto con bomberos San Fernando, Isla del Cerrito y Puerto Vilelas", indicó. Luego también irían otros cuarteles desde el interior de la provincia.
"Teníamos directivas de ir a Goya, pero en el camino nos derivaron a Curuzú Cuatiá. Ahí cenamos y nos dirigimos a Mercedes, donde dormimos dos horas. Y el sábado nos derivaron a Alvear, a 60 kilómetros campo adentro, hacia los Esteros del Iberá", contó Gabriel. En ese lugar, donde los incendios arreciaban y se extendían la semana pasada, encontraron fuego en pastizales, plantaciones e incendios de interfaces, es decir que "del pasto pasa a las viviendas", precisó, señalando la afectación que tenían las casas de peones y lugareños.
Por donde íbamos, en ruta o en ciudad, paraban para aplaudirnos, abrazarnos y darnos su apoyo. Nos dimos cuenta que no estábamos solos frente a esto que es una catástrofe.
Un trabajo sin pausa



"Trabajamos hasta las 12 de la noche en incendios de pastizales de gran magnitud, en plantaciones de pinos y eucaliptos, y con frentes de fuego de 1 a 2 km cada uno. Fueron en total 7 frentes ese día", contó Aucar sobre la misión de aquel sábado sofocando el fuego y también haciendo contrafuegos o "fuego táctico" para que las llamas perdieran fuerza.
Parte de esa tarea fue también asistir a la fauna silvestre que huía de los incendios. "Hicimos rescates de carpinchos, tatú, liebres y algunas aves con nidos en los pajonales", reveló.
La magnitud de lo ocurrido en Corrientes, todos coindicen, no tiene precedentes. "Viví algo similar, pero menor en el interior, cerca de Charata. Pero fue un 10% de lo que vivimos el fin de semana pasado", contrastó.
"En ese momento del trabajo no pensás en nada, pero sí a la hora del descanso, porque dormíamos como máximo 3 horas", comentó Gabriel, relatando también esos días donde todo transcurría sin pausas: "Nos íbamos, ingresábamos a un lugar recorriendo 70 kilómetros en caminos de tierra o ripio, veíamos fauna y flora, y a la noche volvíamos y veíamos todo quemado, animales corriendo desesperados, las plantaciones que habíamos visto de ida, a la vuelta ya no estaban más. Y a la noche, volver y ver la inmensidad de la luz del fuego, te hace dar cuenta de la gravedad de todo".

Aucar también contó que ese incendio que amenazaba a viviendas y al ganado en la zona de Alvear pudo ser contenido, pero mientras sofocaban algunos focos "de la nada surgió otro foco de casi un kilómetro". Esa fue la tarea que enfrentó durante el sábado 19 la federación chaqueña que agrupa a los bomberos voluntarios, bajo directivas del sistema de Coordinación Única de Operaciones (CUO). Al día siguiente, se sumaron entidades de Córdoba y Entre Ríos.
El domingo, el trabajo de los bomberos voluntarios chaqueños continuó en la zona de Alvear, entre las 7 y las 24. "Logramos sofocar todos los incendios activos que había. Y el lunes hicimos guardia de cenizas. Nos quedamos en el comando, con todos los brigadistas, mientras se hacían rastrillajes. A las 18 nos informaron que en la zona donde estábamos estaba todo asegurado, como zona fría. Era un lugar fuera de riesgo", reveló.
Apoyo incondicional del colegio
Antes de partir hacia la misión en la vecina provincia, Gabriel recuerda que aquel viernes por la mañana inició su jornada laboral en el Colegio San Roque, como cada día.
"Al mediodía fui al cuartel, porque me habían citado para informarme que estábamos afectados para ir a Corrientes. Y a las 16 me confirmaron, así que llamé a las autoridades del Colegio para pedir permiso para irme, porque ese es mi trabajo y de lo que vivo", contó, destacando que el director y las demás autoridades docentes le dieron la tranquilidad para irse y al regreso analizar la situación con una licencia.
"Volví el martes a la tarde a Resistencia y el miércoles a la mañana me reincorporé al colegio. Era un día normal hasta que me llamó la representante legal para que le comente cómo fue todo. Estábamos en su oficina, cuando entró el director para pedirme que solucione un problema de una computadora. Cuando salí me encontré con todos reunidos y aplaudiéndome", relató.
Y al expresar las sensaciones que le generó ese reconocimiento, dijo: "Nunca me lo esperé, no lo busqué ni lo dimensioné. Hace años soy bombero, me apasiona estar ahí, lo hago por la propia vocación y nunca por sacar algún mérito".
"Es una caricia al alma. Es lo que hoy me alienta a seguir. Es algo muy lindo no sólo para mí, sino también para mis compañeros, para los que fueron y para los que se quedaron de guardia. No podría haberme ido a Corrientes sin haber aprendido todo lo que aprendí de mis compañeros y superiores. Por eso no es un aplauso propio. Es un aplauso a todos los bomberos voluntarios, de la policía y a quienes quieren animarse a sumarse", subrayó.
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